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Después de un meticuloso control de la maduración de cada una de las
variedades y una vez alcanzado el punto óptimo de maduración de las
uvas para la elaboración de vinos tintos de crianza, se procede a la
vendimia manual y separada de cada una de ellas.
Una vez en la bodega, las uvas son sometidas a un nuevo control de
calidad para su posterior selección.
Tras la realización del despalillado y estrujado de los racimos, se
traslada la uva a través de conductos de acero inoxidable hacia
modernos depósitos autovaciantes para la maceración de la piel en su
mosto, y así extraer todas las propiedades y color de ellas. al
mismo tiempo se produce la fermentación de los azúcares de una forma
controlada y natural.
El tiempo de la maceración de los hollejos o piel y la temperatura
de fermentación son cuidadosamente elegidos en función de la
variedad de la uva.
Para la fermentación, nuestras bodegas de elaboración cuentan con una
capacidad de 8.000.000 de litros en diferentes tamaños de depósitos.
Todos ellos están provistos de camisas de refrigeración para controlar la
temperatura a la que se realiza la fermentación.
Nuestra
obsesión por la máxima calidad -que arranca desde el cuidado del
viñedo- se refleja también en el proceso de elaboración, dotando a
nuestras bodegas de la más alta tecnología. No se escatima ningún tipo
de esfuerzo, incluido el de importantes y constantes inversiones en
pro de la máxima calidad del producto, constatada por la obtención
del Certificado de Calidad AENOR por el cumplimiento de las Normas
ISO 9002. Igualmente EQ-NET nos ha homologado dicho certificado
internacionalmente. |