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En nuestros viñedos, las
variedades Tempranillo, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Merlot
y Shiraz maduran en una
tierra arcillosa sometida a una insolación controlada
mediante una poda adecuada, con una baja pluviometría que no
suele sobrepasar de 400-500 ml. anuales.
Plantadas las cepas en suelos poco profundos y poco fértiles
para lograr una menor producción en favor de la mayor
calidad de la uva, no son regadas en ningún momento del año.
De este modo, se evita la disminución de los taninos, elementos básicos
para lograr una excelente crianza.
También se prescinde de
herbicidas y pesticidas.
Las podas a las que son sometidas las cepas en invierno y
verano son realizadas meticulosamente con sumo cuidado y
esmero. Una vez brotada la uva, antes de que se produzca
el envero, son descargadas de algunos frutos para
incrementar la calidad de los racimos que queden en la
planta.
Estas labores disminuyen el rendimiento de los
viñedos para
mantenerlos en la producción adecuada, con la finalidad de
obtener unas uvas con el grado, acidez y estructura tánica
óptimos para la elaboración y crianza posterior de nuestros
vinos. |